Juguetería "La Gloria"
Mi abuela Araceli y mi abuelo Mario tenías sobre la avenida Maipú, en Olivos la juguetería "La Gloria". ¿Será el origen de mi adicción a los juguetes?
Alguno de mis primeros recuerdos son ahí. Tras el mostrador, adentro de la vidriera, ordenando muñequitos de cotillón. En algún momento fueron dos locales uno de juguetería y otro de cotillón, pero para cuando yo nací, en el 76 ya estaban integrados.
¡Esas tardes realmente eran "La gloria"! Tal cuál el nombre de fantasía del local. Fui la nieta mayor y no hubo juego/juguete al que mi abuelo me pudiera decir que NO.
Recuerdo los viajes en colectivo con mi abuela, repasando las localidades: Victoria, Beccar, San Isidro, Martinez, Olivos. Siempre con alguna cartera o mochila vacía que luego volvía llena de cosas que traía del local. Mi botín incluía soldaditos de plomo y bailarinas de colección miniatura, tal vez algún Playmobil y siempre confites de chocolate.
Tuve una infancia con primos y con muchos juguetes, aunque muchas veces los juegos de rol ganaban la pulseada y salia una tarde de "señorita maestra" en el patio, con el pizarrón que nos pintó el abuelo Mario como el mejor soporte para nuestra escuela imaginaria.
Entre los juguetes que más usábamos estaban los soldaditos, la ropa de muñecas que les poníamos a los gatos (casi nunca a las muñecas), el barco pirata de Playmobil, la máquina de cocer de Barbie, el proyector de cine Golstar y un microscopio casi de verdad en el que podía mirar toda clase de bicho que aplastaba entre dos circulitos de vidrio.
Estudie diseño industrial, y alguna vez me tocó hacer el la facultad un juego o un juguete y fueron de los ejercicios que más disfruté. Ahora, ya como docente suelo incluír trabajos prácticos en los que los estudiantes proyectan juegos y juguetes: "Juguetes inclusivos", "Pequeño Habitar", "Juguetes Unplugged", etc.
Para los estudiantes buscamos siempre bibliografía, referencias, referentes, ampliar el marco teórico. Hace más de 10 años trabajamos con los "genios" de #lekotek. A ellos les debo innumerables experiencias de juego en los talleres de la facultad, en donde docentes y estudiantes fuimos nuevamente niños.
Fue en esa búsqueda también en donde me reencontre con uno de mis autores preferidos. ¿Casualidad? Mi libro preferido tiene el nombre de un juego "Rayuela".
"… me sería absolutamente imposible vivir si no pudiera jugar. Cuando digo jugar no me refiero a jugar con un trenecito de juguete, sino a jugar en el sentido en que el hombre juega. Si le da la gana de escuchar música está jugando, si quiere hacer un dibujo está jugando, si quiere hacer un paseo está jugando; ése es el sentido lúdico. Todo lo que no significa el trabajo, la obligación y el deber. Todo lo que sale de eso para mí es el juego y el hombre es un animal que juega."
Julio Cortázar
Mamá de Emilia (5 años), tía de Damián (10), Juli (8), Vicky (7), (Camilo (6), Ramiro (4) y Clarita (1 año). Tengo la excusa perfecta para entrar a todas y cada una de las jugueterias que se cruzan en mi camino, analógico y virtual. Ahora con más experiencia y con más herramientas me copo jugando con todo y buscando propuestas lúdicas que me permitan compartir, pensar, preguntar, incomodar, divertir, enseñar ...
Entre mis últimos descubrimientos están la tabla de balanceo #Tacuma, las láminas gigantes de #MilMundos y los rompecabezas de #DienteDeLeon.
Me es imposible vivir sin jugar.
Entonces jugando, ¿Por que no escribir un blog?
Alguno de mis primeros recuerdos son ahí. Tras el mostrador, adentro de la vidriera, ordenando muñequitos de cotillón. En algún momento fueron dos locales uno de juguetería y otro de cotillón, pero para cuando yo nací, en el 76 ya estaban integrados.
¡Esas tardes realmente eran "La gloria"! Tal cuál el nombre de fantasía del local. Fui la nieta mayor y no hubo juego/juguete al que mi abuelo me pudiera decir que NO.
Recuerdo los viajes en colectivo con mi abuela, repasando las localidades: Victoria, Beccar, San Isidro, Martinez, Olivos. Siempre con alguna cartera o mochila vacía que luego volvía llena de cosas que traía del local. Mi botín incluía soldaditos de plomo y bailarinas de colección miniatura, tal vez algún Playmobil y siempre confites de chocolate.
Tuve una infancia con primos y con muchos juguetes, aunque muchas veces los juegos de rol ganaban la pulseada y salia una tarde de "señorita maestra" en el patio, con el pizarrón que nos pintó el abuelo Mario como el mejor soporte para nuestra escuela imaginaria.
Entre los juguetes que más usábamos estaban los soldaditos, la ropa de muñecas que les poníamos a los gatos (casi nunca a las muñecas), el barco pirata de Playmobil, la máquina de cocer de Barbie, el proyector de cine Golstar y un microscopio casi de verdad en el que podía mirar toda clase de bicho que aplastaba entre dos circulitos de vidrio.
Estudie diseño industrial, y alguna vez me tocó hacer el la facultad un juego o un juguete y fueron de los ejercicios que más disfruté. Ahora, ya como docente suelo incluír trabajos prácticos en los que los estudiantes proyectan juegos y juguetes: "Juguetes inclusivos", "Pequeño Habitar", "Juguetes Unplugged", etc.
Para los estudiantes buscamos siempre bibliografía, referencias, referentes, ampliar el marco teórico. Hace más de 10 años trabajamos con los "genios" de #lekotek. A ellos les debo innumerables experiencias de juego en los talleres de la facultad, en donde docentes y estudiantes fuimos nuevamente niños.
Fue en esa búsqueda también en donde me reencontre con uno de mis autores preferidos. ¿Casualidad? Mi libro preferido tiene el nombre de un juego "Rayuela".
"… me sería absolutamente imposible vivir si no pudiera jugar. Cuando digo jugar no me refiero a jugar con un trenecito de juguete, sino a jugar en el sentido en que el hombre juega. Si le da la gana de escuchar música está jugando, si quiere hacer un dibujo está jugando, si quiere hacer un paseo está jugando; ése es el sentido lúdico. Todo lo que no significa el trabajo, la obligación y el deber. Todo lo que sale de eso para mí es el juego y el hombre es un animal que juega."
Julio Cortázar
Mamá de Emilia (5 años), tía de Damián (10), Juli (8), Vicky (7), (Camilo (6), Ramiro (4) y Clarita (1 año). Tengo la excusa perfecta para entrar a todas y cada una de las jugueterias que se cruzan en mi camino, analógico y virtual. Ahora con más experiencia y con más herramientas me copo jugando con todo y buscando propuestas lúdicas que me permitan compartir, pensar, preguntar, incomodar, divertir, enseñar ...
Entre mis últimos descubrimientos están la tabla de balanceo #Tacuma, las láminas gigantes de #MilMundos y los rompecabezas de #DienteDeLeon.
Me es imposible vivir sin jugar.
Entonces jugando, ¿Por que no escribir un blog?

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